7Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza.
Timoteo enfrenta responsabilidades ministeriales y necesita recordar que el temor no debe definir su servicio. Pablo no le anima a ser agresivo ni a ignorar los riesgos. Une poder, amor y dominio propio: capacidad para actuar, sensibilidad hacia las personas y disciplina para no reaccionar descontroladamente. La valentía cristiana necesita las tres cualidades para no transformarse en dureza. Aplica este equilibrio a una conversación que te intimida. Poder significa preparar lo que debes decir; amor significa considerar cómo afectará a la otra persona; dominio propio significa elegir el momento y controlar tu tono. Si te falta alguna de las tres, espera y busca consejo. No necesitas elevar la voz para ser firme, ni callar para parecer amable. Puedes hablar con verdad y respeto.
¿Cuál de estas tres áreas necesitas fortalecer hoy: capacidad para actuar, amor o dominio propio?
Prepara por escrito una conversación pendiente usando una frase clara, una muestra de empatía y un límite concreto.
Señor, forma en mí poder para servir, amor para cuidar y dominio propio para responder bien. Líbrame de la cobardía y también de la dureza disfrazada de valentía. Amén.
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