35¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo?
36Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: Somos estimados como ovejas de matadero.
37Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó.
38Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
39Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Pablo enumera situaciones que podrían hacernos pensar que Dios se ha alejado: angustia, persecución, hambre, falta de ropa, peligro o espada. No presenta una vida protegida de todo sufrimiento, sino una relación que el sufrimiento no puede romper. El amor de Dios no se mide por la ausencia de problemas, sino por su permanencia en medio de ellos. Cuando una dificultad te haga sentir rechazado o indigno, separa los hechos de la interpretación. El hecho puede ser una pérdida, un conflicto o una enfermedad; la interpretación puede decirte que estás solo o que Dios te castiga. Lleva esa interpretación a la cruz y habla con alguien que conozca tu historia. La seguridad del amor de Cristo puede sostenerte mientras buscas soluciones y atraviesas el duelo.
¿Qué circunstancia estás interpretando como una prueba de que Dios ya no te ama?
Escribe la situación real y, al lado, una verdad del pasaje que corrija la conclusión de abandono.
Señor Jesús, cuando el dolor distorsione mi mirada, afírmame en tu amor. Ayúdame a reconocer los hechos, rechazar la condena y caminar acompañado mientras atravieso esta dificultad. Amén.
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