19No apaguéis el Espíritu.
20No menospreciéis las profecías.
21Examinadlo todo; retened lo bueno.
22Apartaos de toda especie de mal.
La comunidad de Tesalónica necesitaba equilibrio. No debía apagar lo que el Espíritu estaba haciendo por miedo o escepticismo, pero tampoco aceptar cualquier afirmación sin discernimiento. El fervor bíblico es receptivo y prudente a la vez: escucha, examina según la verdad y conserva lo que edifica. La apertura espiritual necesita carácter y responsabilidad comunitaria. Tal vez has perdido sensibilidad por decepciones pasadas, o has confundido entusiasmo con dirección de Dios. Hoy revisa una convicción o propuesta a la luz de la Escritura, del carácter de Cristo y del consejo de personas maduras. Si es buena, conviértela en obediencia; si no lo es, suéltala sin miedo. Discernir también es una forma de servir.
¿Necesito abrirme más a la obra del Espíritu o aprender a examinar mejor lo que recibo?
Lleva una decisión importante a la oración, compárala con la Escritura y pide la perspectiva de una persona de confianza.
Espíritu Santo, mantén sensible mi corazón y claro mi discernimiento. Líbrame tanto del temor que apaga como de la credulidad que confunde; enséñame a retener lo bueno. Amén.
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