58Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.
Este consejo aparece después de la enseñanza sobre la resurrección. La esperanza futura no lleva a desentenderse del presente; da sentido a la perseverancia. En Corinto había conflictos y confusión, pero Pablo afirma que la fidelidad cotidiana tiene valor aunque no siempre produzca resultados visibles de inmediato. La firmeza cristiana combina estabilidad en la verdad y abundancia en el servicio. Tal vez estás cuidando a alguien, orando durante meses o realizando una tarea sencilla que pocas personas reconocen. No midas su valor solo por la respuesta inmediata. Hoy termina con cuidado una responsabilidad que has pospuesto y entrégala a Dios sin exigir resultados. La esperanza de la resurrección nos permite trabajar sin convertir el éxito visible en nuestro señor.
¿Qué servicio estoy a punto de abandonar porque todavía no veo el fruto que esperaba?
Completa una tarea fiel que has dejado a medias y ora por la persona o comunidad a la que beneficiará.
Señor, afírmame cuando mi esfuerzo parezca escondido. Gracias porque en ti ninguna obediencia es inútil; dame constancia, esperanza y alegría para seguir sirviendo sin rendirme. Amén.
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