4Estad en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no estuviereis en mí.
5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.
Jesús habla a sus discípulos antes de la cruz y les prepara para una misión que no podrán sostener con entusiasmo humano. La rama no fabrica vida por sí misma; recibe la savia de la vid. Del mismo modo, la actividad cristiana pierde fruto cuando se separa de la comunión con Cristo. Permanecer incluye confiar, escuchar, obedecer y volver a él continuamente. Si tu servicio te deja vacío, no respondas añadiendo más esfuerzo sin revisar tu conexión espiritual. Reserva hoy un tiempo sin prisas para estar con Jesús, sin convertirlo inmediatamente en una lista de peticiones. Lee el pasaje, guarda silencio y entrega tu agenda. Desde esa dependencia, elige una tarea que puedas hacer con amor, no para demostrar que eres imprescindible.
¿Qué actividad estoy intentando sostener sin cultivar primero una relación atenta y dependiente de Cristo?
Dedica veinte minutos a estar en silencio con Jesús y comienza tu próxima tarea después de entregarle conscientemente tus fuerzas.
Señor Jesús, mantenme unido a ti cuando me sienta capaz o agotado. Que mi servicio nazca de tu vida en mí y produzca fruto que bendiga a otras personas. Amén.
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