17Entonces el suegro de Moisés le dijo: No haces bien:
18Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el negocio es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.
19Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios será contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los negocios á Dios.
20Y enseña á ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde anden, y lo que han de hacer.
21Además inquiere tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y constituirás á éstos sobre ellos caporales sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta y sobre diez.
22Los cuales juzgarán al pueblo en todo tiempo; y será que todo negocio grave lo traerán á ti, y ellos juzgarán todo negocio pequeño: alivia así la carga de sobre ti, y llevarla han ellos contigo.
23Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás persistir, y todo este pueblo se irá también en paz á su lugar.
Moisés estaba haciendo algo bueno: escuchar al pueblo y buscar la voluntad de Dios. Sin embargo, su manera de hacerlo era insostenible. Jetró no le acusa de falta de entrega; le ayuda a reconocer que una responsabilidad bien entendida también incluye preparar a otros y aceptar límites. La comunidad se debilita cuando una sola persona concentra todas las decisiones y todos dependen de ella. En casa, en el trabajo o en la iglesia, observa qué tareas acumulas por desconfianza, costumbre o miedo a que otro las haga diferente. Explica con claridad, delega una responsabilidad concreta y acompaña sin controlar cada detalle. Pedir colaboración no es fracaso. Es una forma de cuidar a las personas, distribuir dones y construir una comunidad donde el servicio no dependa del agotamiento de una sola figura.
¿Qué responsabilidad sigues reteniendo aunque podrías enseñar a otra persona a asumirla?
Elige una tarea repetitiva, explica el resultado esperado a alguien de confianza y acuerda una fecha para revisarla juntos.
Dios de sabiduría, muéstrame dónde estoy cargando más de lo que me corresponde. Dame humildad para delegar, paciencia para enseñar y amor para construir con otros. Amén.
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