1DIOS es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
2Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; Aunque se traspasen los montes al corazón de la mar.
3Bramarán, turbaránse sus aguas; Temblarán los montes á causa de su braveza. (Selah.)
4Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, El santuario de las tiendas del Altísimo.
5Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana.
6Bramaron las gentes, titubearon los reinos; Dió él su voz, derritióse la tierra.
7Jehová de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
8Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra.
9Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra: Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego.
10Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: Ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.
11Jehová de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
El Salmo 46 imagina terremotos, aguas rugientes, guerras y ciudades amenazadas. Su confianza no depende de un entorno tranquilo, sino de que Dios está en medio de su pueblo. La orden «estad quietos» aparece en un himno que reconoce peligros reales; significa soltar la ilusión de control y reconocer la supremacía del Señor sobre el caos. Cuando todo alrededor parece urgente, detenerte puede parecer irresponsable. Sin embargo, una pausa breve delante de Dios puede devolverte perspectiva para actuar con sabiduría. No tienes que negar las noticias, los conflictos o tu dolor. Puedes respirar, reconocer la angustia y recordar que el Señor sigue siendo refugio presente. Desde esa seguridad, tus decisiones pueden ser menos reactivas y más coherentes con el amor.
¿Qué situación te invita hoy a detenerte para recordar que Dios sigue presente?
Practica cinco minutos de respiración pausada mientras repites: «Dios es nuestro amparo y fortaleza».
Señor, sé mi refugio cuando todo se estremezca. Ayúdame a detenerme, reconocerte en medio del caos y responder con una confianza que produzca amor y sabiduría. Amén.
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